Roberto Smith Perera advierte que al progreso no se llega "a punta de golpes y amenazas"
"El pueblo quiere una esperanza"
Roberto Smith afirma que es posible construir un país desarrollado y unido en dos décadas.
Durante su campaña en 2004 para la Gobernación de Vargas, Roberto Smith Perera se empeñó en promover una especie de adulterio político entre sus posibles electores.
En el litoral, una verdadera zona roja por el número de militantes del MVR, el ex ministro de Transporte y Comunicaciones trató de romper el tubo impuesto por el chavismo buscando el surgimiento del voto cruzado. "No te pido que dejes al Presidente, sino que me apoyes a mí", fue la consigna que repitió en los más de 800 actos proselitistas que desarrolló en los barrios de La Guaira.
La estrategia no surtió el efecto esperado; sin embargo, ofreció un resultado nada desdeñable: en la entidad del país que registró el mayor número de candidatos a la jefatura regional (24 inscritos en total, 1 por cada 13.588 habitantes), Smith Perera terminó segundo y su movimiento, Vargas de Primera, fue el tercero en sufragios detrás del Quinta República y Podemos.
Además de este premio de consolación, el aspirante se llevó de recuerdo una serie de postales en las que aparece rodeado (aunque, para evitar confusiones, en este caso es mejor decir acompañado) por miembros de Unidades de Batalla Electoral que terminaron respaldándolo públicamente, desafiando la línea trazada por Miraflores.
"De esa experiencia aprendimos que los varguenses aspiran levantar un país de primera, con full empleo, cero delincuencia, casa propia para todo el mundo, unas instituciones que funcionen, gobiernos eficaces y paz", recuerda Smith Perera, quien evitó intervenir en el proceso que desembocó en el referendo revocatorio presidencial para mantener su rol de independiente y librarse de ver salpicada su imagen por la polarización.
Ahora su mira apunta más alto. Con la creación del partido Venezuela de Primera, alumbrado esta semana, el antiguo coordinador del VIII Plan de la Nación pretende meterse de lleno en la arena política local, presentando abanderados al Parlamento y un proyecto alternativo de país.
_¿Por qué nace Venezuela de Primera?
_Lo que ocurre en Vargas pasa en todo el país: tenemos un pueblo de primera, que aspira lo mejor, y lamentablemente hemos sufrido una experiencia de mediocridad generalizada. Nuestra lucha consiste en tomar ese concepto que representa el verdadero sentimiento nacional, que busca hacer de Venezuela un país del Primer Mundo.
_¿Qué propuestas exponen a los venezolanos?
_Estamos creando un movimiento popular donde buscamos poner en un mismo centro a distintos sectores de la sociedad. Nos basamos en la hegemonía de la cooperación, que significa superar la confrontación para privilegiar el consenso. Igualmente, esa hegemonía de la cooperación la concretamos en una cantidad de programas bajo el concepto Todos para Arriba y, a su vez, nos basamos en el inmenso potencial que posee Venezuela. Hemos realizado varios análisis y sabemos que podemos utilizar áreas como la petrolera, el turismo y la infraestructura como sostén para la ambición de alcanzar el Primer Mundo en una generación.
_¿Cuál es la tendencia ideológica que sustenta el proyecto que defiende?
_Nosotros pensamos que los sistemas de ubicación ideológica están quebrados, razón por la que prefiero mantener un justo balance entre el mercado y el Estado, la eficiencia y la equidad. Ningún país se ha construido sobre la propiedad colectiva, pero tampoco ninguno lo ha hecho sólo con el capitalismo puro y simple. Se necesitan ideas fundamentales para edificar el país.
_¿Cuáles son esas ideas?
_Lo primero es la noción de una Venezuela de primera, con escuelas, barrios y una calidad de vida de primera, sin delincuencia y con empleo para todos. Debemos ponernos de acuerdo en torno a esta idea, que es tan simple como poderosa, y que no creo que sea rechazada por nadie. Nuestra generación está llamada a asumir su rol, porque es la mejor preparada de la historia nacional, comprende la necesidad del balance entre lo eficiente y lo ético, y entiende el valor de la tecnología. Además, esta generación sabe que debe convertirse a los más pobres en una inmensa clase media, que tiene que dominar el destino del país.
_¿Se refiere a la generación que, según el discurso oficial, está encabezada por los tecnócratas que aumentaron la desigualdad en Venezuela aplicando recetas neoliberales?
_No, hablo de la generación como un concepto histórico, no cronológico. Son aquellas personas que van desde los 30 hasta los 50 años, que están convencidos de que Venezuela está obligada a ser una nación de primera. El siglo XXI presenta un mundo multicultural y multiideológico, donde se combina y conviven lo local con lo global. No podemos mantener la leyenda de que nosotros no podemos alcanzar el desarrollo porque alguien allá afuera nos lo impide.
Muchos para poco
El movimiento de Smith Perera no sólo se atrevió a pasar el viaducto número I, lo cual en las actuales condiciones requiere cierta dosis de valentía, sino que postuló candidatos a la Asamblea Nacional al margen del acuerdo unitario logrado por amplios sectores de la oposición.
"Durante este proceso parlamentario esperamos poner en la calle el concepto de un país y unas regiones de primera. El pueblo venezolano está sediento de esperanza, de futuro, la mayoría se siente sin destino y nuestra misión es sembrarlo, valorando la paz, la tolerancia y el amor como elementos fundamentales. No se puede crear un país de primera a punta de golpes y amenazas", acotó.
_Más de un millar de agrupaciones participarán en los comicios de diciembre próximo. ¿Es sano y coherente para una democracia esa profusión de organizaciones cuando, además, todos saben que sólo un puñado de ellas podrán conseguir un espacio en el Parlamento?
_Coincido con la noción de que estamos ante una transición en el sistema político. Hay unas tendencias universales que demuestran que las sociedades tienden al centro, donde aparecen dos o tres agrupaciones que recogen la agenda de la sociedad. Ningún sistema monopartidista, que aúpa un liderazgo mesiánico, construye sociedades y tampoco es positiva la dispersión.
_Entonces, ¿por qué aumentar la nebulosa ya existente?
_Pensamos que el concepto de un país de primera agrupará a la inmensa mayoría de los venezolanos y, de hecho, ya lo hace porque la idea fundamental de un país de prosperidad genera coincidencias tremendas. Por supuesto, habrá divergencias sobre las vías que se pueden emplear para llegar al Primer Mundo, pero lo que no puede ser es que estemos condenados a mantenernos en el Tercer Mundo.
_Sin embargo, allí está el meollo del asunto. En Venezuela se debaten dos posiciones que parecen irreconciliables y, hasta la fecha, vence aquella que apuesta por un modelo de desarrollo que se afinca en lo endógeno, la cogestión, las cooperativas y demás elementos del llamado socialismo del siglo XXI.
_Yo quisiera ver dónde existe ese concepto en el Primer Mundo. Aquí lo que ha habido es una importación de ideas que no tienen expresión en el mundo real. Se trae un material que no tiene eficiencia práctica. Cualquier país que aspira a ingresar en el Primer Mundo debe contar con redes sociales y económicas donde reine la diversidad. Allí pueden convivir desde las empresas familiares, pasando por las comunitarias, hasta las megacorporaciones que intervienen en algunos negocios, como los vinculados con la energía. Lo que debemos encontrar es un justo balance.
Entrevista publicada por Pedro Pablo Peñaloza en El Universal

